La audiencia opina…

Sobre gustos: el desfile de Llamadas

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‚ÄúNadie est√° obligado que le guste nada, ni a sentir afinidad con ninguna manifestaci√≥n cultural o art√≠stica‚ÄĚ, se√Īala Diego desde la audiencia, a prop√≥sito de comentarios efectuados en La Mesa del viernes pasado, alguno de los cuales considera ‚Äúcasi colonialistas‚ÄĚ.


En primer lugar quisiera decir que no pretendo que los comentarios de esta carta motiven nada en particular, tal vez sólo se las envío para dejar constancia de lo que he pensado desde hace unos días, y porque he meditado respecto a si correspondía escribir esta carta y lo que en ella manifestaría.

El pasado viernes, uno de los temas de La Mesa fue las Llamadas y los participantes opinaron al respecto dando su posición frente al evento en particular, y en algunos casos al hecho cultural en sí. Debo decir que discrepo con algunos de los comentarios vertidos.

Es indiscutible que nadie est√° obligado que le guste nada, ni a sentir afinidad con ninguna manifestaci√≥n cultural o art√≠stica. No obstante, pienso que especialmente al referirse a lo que no se prefiere, convendr√≠a que uno tome recaudos cuando explica su posici√≥n ante una audiencia. En este sentido, la manifestaci√≥n del Ing. Grompone refiri√©ndose a las Llamadas, y en definitiva al candombe (pues no estaba refiri√©ndose al desfile en cuesti√≥n), con la palabra ‚Äúcacofon√≠a‚ÄĚ es, a mi juicio, por lo menos desafortunada. La palabra no es un problema en s√≠, est√° claro que no es un insulto, sino una forma de indicar su desagrado; pero en el marco de la intervenci√≥n, se percibi√≥ con una carga despectiva que resulta innecesaria, y que me dej√≥ un sabor bastante desagradable.

Sucede que estoy de acuerdo con uno de los conceptos que plante√≥, indicando que no existen dos escalas para medir y comparar la cultura, pero con un matiz: yo entiendo que el criterio de comparaci√≥n es simplemente el gusto personal. De ah√≠ que es posible encontrar combinaciones que podr√≠an resultarle extra√Īas. Por ejemplo, puede una persona ser un entusiasta del teatro cl√°sico y disfrutar de la m√ļsica cl√°sica, y por otro lado participar de las Llamadas, de un festival de m√ļsica tropical o de tango. Puede uno tener formaci√≥n universitaria, vivir de la actividad profesional, disfrutar de una buena novela, ir a ver pel√≠culas a Cinemateca, no entender nada de artes pl√°sticas y en febrero aplaudir de pie las retiradas de las murgas. Es posible. Cr√©anme.

Por esto, las magnas obras que cit√≥ Grompone, que lo son y lo seguir√°n siendo en su escala de valoraci√≥n de la cultura, pueden o no tener el mismo lugar en la consideraci√≥n de otros, aun teniendo alguna idea del valor de cada pieza. Si hay una persona que, habi√©ndose dispuesto a escuchar una orquesta interpretando una sinfon√≠a, a leer un cuento de Borges, a ver un sainete o a ir a un recital de una banda de rock, descubre que no le despierta inter√©s, y por lo tanto no considerar√° a esa expresi√≥n dentro de sus preferencias, nada se le puede objetar; pero nada, en ning√ļn momento, establece que una expresi√≥n es m√°s v√°lida que otra. La argumentaci√≥n presentada en La Mesa se entendi√≥ casi como una visi√≥n colonialista de la cultura.

Además se indicó que, de no ser por la intervención estatal, las Llamadas y el candombe ya habrían dejado de existir. En cuestiones históricas, estoy seguro de que cualquiera de los integrantes del equipo es más versado que yo, y que sobre el origen del candombe pueden dar más precisión que lo que yo pueda intentar; sin embargo, la afirmación de Grompone es contrafáctica y por ende, vaga.

De cualquier manera, hay algunos elementos que creo no fueron tenidos en cuenta para realizar este comentario. Lo que tiene organización oficial es el desfile de Llamadas, ese que se creó en 1956 y que hoy la Gerencia de Eventos de la Intendencia de Montevideo organiza anualmente por las calles Carlos Gardel e Isla de Flores. Es el evento en que las comparsas registradas en DAECPU y en AUDECA y alguna agrupación invitada presentan todos sus lujos, y que se promociona como un atractivo turístico de la ciudad y del país.

No es el √ļnico evento que organizan las entidades gubernamentales; de hecho, se realizan muchos desfiles de llamadas en todo el pa√≠s, cada uno con sus caracter√≠sticas: por citar algunos, dir√≠a Durazno, Colonia, Punta del Este, Treinta y Tres. Tambi√©n existe el Concurso Oficial en el Carnaval de Montevideo donde participan algunas comparsas realizando espect√°culos del estilo de comedias musicales en base al candombe. Todos estas actividades, de no contar con el apoyo gubernamental no existir√≠an, o por lo menos no de la misma forma que hoy, y volvemos a la vaguedad de lo contraf√°ctico.

Dicho esto, hay que apuntar tambi√©n que las Llamadas exist√≠an antes que el Desfile, y que naturalmente no se parec√≠an en su origen a lo que se ve en el Desfile. Las Llamadas surgen como una expresi√≥n social y cultural desde los viejos conventillos, en forma espont√°nea e independiente del apoyo de ning√ļn ente estatal; el candombe nace y se difunde sin apoyo de ning√ļn ente estatal. N√≥tese que a√ļn no se hizo referencia al candombe transformado en canci√≥n, √°rea en la que numerosos compositores uruguayos y extranjeros han incursionado y se han destacado, desde Romeo Gavioli y Pedro Ferreira hasta los m√°s actuales.

En definitiva, el punto es que el momento en que el candombe se integra al Carnaval, y que por lo tanto una de sus manifestaciones comienza a intervenir en actividades organizadas por entes oficiales, es un mojón su historia y su evolución claramente ha sido influenciada por ello, pero existe y también evoluciona por fuera del Estado. Pensar en cómo hubiera evolucionado sin ese hecho es difícil, pero decir que hubiera desaparecido suena a la vez injusto y demasiado aventurado.

Marco mi posici√≥n se√Īalando que el candombe, entendido como importante patrimonio inmaterial de nuestro pa√≠s (y de la Humanidad), necesita de acciones positivas de parte de los estados para garantizar su conservaci√≥n y difusi√≥n, medidas igualmente importantes como las que deben tomarse para garantizar la difusi√≥n y accesibilidad de la poblaci√≥n a otros bienes culturales, como grandes cl√°sicos de la m√ļsica o del teatro, y que el pa√≠s cuenta con instituciones (de existencia m√°s que justificada a mi juicio), abocadas a estos fines. Por esto, entiendo que el apoyo del Estado a la difusi√≥n del candombe es necesario y el Estado debe velar por su conservaci√≥n, tanto en las expresiones que lo involucran, como en las que no.

Otro punto que se discuti√≥ es la influencia del turismo y c√≥mo tiende a modificar las tradiciones y los lugares hist√≥ricos para hacerse m√°s atractivos, o c√≥mo la presencia de turistas condiciona los espacios y las costumbres. Eso es innegable, basta ver que la organizaci√≥n actual del desfile de Llamadas poco tiene que ver con la de hace 15 o 20 a√Īos. La calle pintada de blanco, vallas que separan al p√ļblico de la calle, casi no hay vendedores, gradas para turistas, ba√Īos qu√≠micos en las esquinas. Pero, cuidado: esto s√≥lo aplica al Desfile de Llamadas por Isla de Flores. Las cuerdas de tambores salen a tocar a la calle en condiciones similares a lo que lo hac√≠an antes, y los vecinos las acompa√Īan en su recorrido. Hoy hay m√°s, y si bien la mayor√≠a son comparsas que se organizan, no lo son todas las que se ven en las calles. Algo queda de la espontaneidad con que se originaron. Por lo menos, a√ļn es as√≠.

En definitiva, el comentario de La Mesa es completamente atinado. Por cuestiones familiares, de tradici√≥n y parentesco, el candombe ha acompa√Īado mi vida. Necesitaba compartir todo lo que me produjo la discusi√≥n en La Mesa.

Les agradezco el espacio, y los saludo afectuosamente a todos,

Diego, de Nuevo París
Vía correo electrónico


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¬ŅQu√© lugar ocupan las Llamadas entre los intereses culturales de los uruguayos?¬†La Mesa de los Viernes, 8.2.2019.


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