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Tiene la palabra
Las "mujeres confort" de la Segunda Guerra Mundial

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Por Gabriel Díaz ///

Un d√≠a cualquiera el silencio se rompe y cambia el rumbo de la historia. Hak Soon Kim decidi√≥ dar ese paso, romper el silencio, en 1990. Con 66 a√Īos, esta mujer hizo p√ļblicos los vej√°menes que hab√≠a sufrido entre 1939 y 1945, cuando el ej√©rcito japon√©s la forz√≥ a trabajar como esclava sexual. Hab√≠a sido una ‚Äúmujer confort‚ÄĚ, como las llamaban los soldados nipones, una ni√Īa casi adolescente que, tras ser enga√Īada y raptada, fue sometida a un calvario que mantuvo en silencio durante medio siglo.

De acuerdo con el testimonio de Hak Soon Kim, as√≠ como el de otras v√≠ctimas y el de los propios soldados japoneses, alrededor de 200.000 ni√Īas y adolescentes que ten√≠an entre 13 y 19 a√Īos fueron trasladadas en camiones y barcos, como ganado, hacia las estaciones que serv√≠an como burdeles para los militares, donde debieron prostituirse a√Īos y a√Īos. De Corea a China, de Filipinas a Indonesia, los militares japoneses se encargaron de alejarlas de sus familias, de sus pueblos, de todo lo que pudiera facilitar una fuga desesperada.

Todas esas ni√Īas eran campesinas y viv√≠an en condiciones de extrema pobreza. La mayor√≠a de ellas era coreana, pero tambi√©n fueron esclavizadas ni√Īas chinas, filipinas, indonesias o taiwanesas. Los documentos revelan que deb√≠an atender a un promedio de 30 soldados por d√≠a, adem√°s de los oficiales, quienes se arrogaban el derecho de permanecer con ellas toda la noche y exigir m√°s horas de ‚Äúconfort‚ÄĚ durante el fin de semana.

En el museo dedicado a este crimen, situado en Se√ļl, est√°n las im√°genes de algunas de aquellas mujeres, torturadas, con la mirada desvanecida a causa del opio, con el cuerpo devorado por las enfermedades ven√©reas, porque los preservativos ‚Äďrecuerdan hoy las v√≠ctimas‚Äď se usaban una y otra vez‚ĶAs√≠ muchas murieron, otras desaparecieron, mientras que las supervivientes fueron abandonadas tras la derrota de Jap√≥n.

Todo esto lo sabemos porque Hak Soon Kim habló en 1990. Ella misma contó que para dar ese paso tuvo que vencer el miedo al repudio social, un miedo a la marginación que hizo que al calvario de la guerra y la esclavitud le siguiera el otro, el de vivir a solas con los traumas, las pesadillas, las enfermedades…

Es inevitable preguntarse c√≥mo y por qu√© el sistema de las ‚Äúmujeres confort‚ÄĚ, se√Īalado como crimen de guerra por Naciones Unidas, el Congreso de EEUU y la Uni√≥n Europea, permaneci√≥ oculto durante medio siglo. La respuesta que dan las supervivientes es que el hecho se ocult√≥, a pesar de su magnitud, porque se trataba de mujeres, de mujeres pobres y analfabetas. Y porque Jap√≥n pas√≥ de ser una de las grandes bestias de la Segunda Guerra Mundial, a convertirse en el mejor alumno de la posguerra.

A las afueras de Se√ļl me encontr√© con Il Choul, una mujer que tiene 90 a√Īos y vive en un hogar creado para dar abrigo a las v√≠ctimas de aquel sistema. Ella exige lo que exigen todas: el reconocimiento y el perd√≥n del Estado japon√©s por este crimen de guerra, demanda que se identifique a sus ide√≥logos y tambi√©n la compensaci√≥n econ√≥mica correspondiente. Il Choul sabe que el tiempo no juega a su favor, pero tiene la certeza de haber recorrido con lucidez una parte de este camino, por el cual ha pasado de ser v√≠ctima a una aguerrida activista de los derechos humanos.

Hoy, las ‚Äúmujeres confort‚ÄĚ que han podido ser identificadas, reciben ayuda del estado coreano. En este pa√≠s, en Corea del Sur, el hecho es narrado en los textos de las escuelas y los liceos. Se dictan conferencias en museos, centros c√≠vicos y universidades. Adem√°s, una parte de la sociedad civil japonesa, a diferencia del Gobierno, se ha implicado de manera inequ√≠voca en la demanda de las v√≠ctimas. De los textos de historia empleados hoy en Jap√≥n el asunto casi ha desaparecido, pese a que las autoridades se vieron obligadas a reconocer este crimen tras el testimonio de Hak Soon Kim.

Este hecho, el de las mujeres confort, es uno de los grandes crímenes de guerra del siglo pasado, que implicó tráfico de personas y esclavitud sexual, de forma sistemática y coordinada. Creo que cabe preguntarse por qué nuestros planes educativos, que tanto ensalzan el milagro japonés de la posguerra, no se hacen eco de un crimen de esta magnitud, cuyas consecuencias siguen generando conmoción en esta parte de Asia.

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Emitido en el espacio Tiene la palabra de En Perspectiva, martes 24.11.2015, hora 08.05

Sobre el autor
Gabriel D√≠az ha dedicado los¬†√ļltimos 20 a√Īos al periodismo narrativo y artesanal. Es colaborador habitual de En Perspectiva, responsable del¬†espacio¬†Corresponsal Itinerante¬†y el blog hom√≥nimo en EnPerspectiva.net.

Foto: Sobreviviente del sistema de las ‚Äúmujeres confort‚ÄĚ en Se√ļl. Cr√©dito: Gabriel D√≠az/EnPerspectiva.net