En Primera Persona

En Primera Persona:
40 años de periodismo en radio. 38 años de En Perspectiva

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Foto: Armando Sartorotti

Por Emiliano Cotelo

Este fin de semana En Perspectiva acaba de cumplir 38 años.

El número impresiona. Primero porque no hay muchos antecedentes de una trayectoria tan larga. Y segundo porque enseguida hace pensar en los 40, que están muy cerca. Faltan dos.

Pero hablando de esa otra cifra, en realidad yo mismo acabo de celebrar otros 40 años: el mes pasado se cumplieron cuatro décadas de mi debut como periodista en radio.

Les propongo que empecemos esta charla por ahí.

El Rey Juan Carlos

Esa etapa de mi vida arrancó en las primeras semanas de mayo de 1983. Lo recuerdo muy bien por el primer acontecimiento que me tocó observar desde mi nueva profesión: la llegada a Uruguay del Rey Juan Carlos de España.

Sentado en la redacción de CX 30 La Radio, entonces ubicada en el entrepiso del Palacio Salvo, por la ventana sobre 18 de Julio vi muy de cerca al monarca español saludando a la gente que lo aplaudía en las veredas, desde su autómovil, al frente de una caravana que iba rumbo al Victoria Plaza Hotel, donde se alojaría.

Juan Carlos I, que era entonces todo un símbolo de la defensa de la democracia, dejaría aquella vez una huella profunda en Montevideo. Si bien ese día fue agasajado por el presidente de facto Gregorio Alvarez y otros jerarcas de la dictadura, en la recepción que ofreció 24 horas después en la embajada de su país se las ingenió para recibir a los principales dirigentes políticos uruguayos, incluyendo a varios que se encontraban todavía proscriptos y que representaban a partidos prohibidos. La foto publicada horas después en el semanario Aquí fue un estrepitoso cachetazo a las Fuerzas Armadas.

  • (Primera curiosidad circular de esta historia: 40 años después, este estudio de radio desde el cual hoy les hablo está a pocos metros de donde yo hice mis primeras armas como informativista, y nada menos que en el mismo edificio donde durmió en aquel par de noches el Rey Juan Carlos, hoy convertido en una torre de oficinas: Victoria Plaza Office Tower.)

La rotura de la tablita

En mayo de 1983, hace 40 años, yo era un estudiante avanzado en la Facultad de Ingeniería de la UdelaR. ¿Por qué me metía en una radio? Resulta que yo combinaba la carrera con un cargo de ayudante de ingeniero en una empresa constructora privada. Pero me quedé sin aquel trabajo debido a “la rotura de la tablita”, en noviembre de 1982, porque aquel terremoto cambiario entre otras cosas frenó en seco el boom inmobiliario que se vivía en la época. Me despidieron y, si bien me llevé una bonita carta de recomendación, no hubo forma de volver a conseguir un puesto en empresas del rubro ni tampoco en entes autónomos. Probé, entonces, con la única opción laboral que existía en aquel Uruguay arrasado económicamente: la venta de libros puerta a puerta. No me fue del todo mal. Y aprendí mucho. Pero la tarea era agotadora y emotivamente muy desgastante. Por eso quise intentar otro camino.

Con 25 años de edad, yo era un enamorado de la radio. De hecho, en 1976 y 1977 había realizado de forma totalmente amateur unos programas de música popular en CX26 SODRE, que me permitieron conocer por dentro a este medio de comunicación. Por otro lado, en mi casa había respirado periodismo desde muy chico, ya que mi padre dedicó buena parte de su vida a esa profesión, escribiendo primero en el semanario Marcha y luego en el diario El País.

Yo había tratado un par de veces a Germán Araújo, la última para ver si podían difundir en la radio la revista Diálogo, una publicación estudiantil universitaria en la que yo participaba y que era uno de los gérmes de la actividad gremail. Le pedí una reunión y le pregunté si había alguna vacante en el Departamento de Informativos de CX30. Me contestó que sí, que necesitaban periodistas, pero que el presupuesto no alcanzaba para pagarlos. De todos modos, dejó una puerta abierta: si yo conseguía dos o tres anunciantes, lo que esas empresas abonaran iría a pagar mi sueldo.

Yo no conocía a nadie en agencias de publicidad ni tenía ningún contacto con potenciales anunciantes. Pero decidí largarme igual. Con mi flamante experiencia de venta de libros puerta a puerta, iría por el Centro de Montevideo en busca de esos dos sponsors. En cualquier caso, tenía que ser más fácil que seguir trillando los barrios todos los días ocho horas con un maletín cargado de textos para niños y enciclopedias.

Efectivamente, la opción fue un acierto. Pocos días después logré mi primer “cliente”, que era una pequeña disquería instalada en una galería de la principal avenida. Y alguna semana más tarde aparecería el segundo. Ya estaba en condiciones de probarme en los noticieros radiales.

Cuento aquella anécdota con todos esos detalles porque tiene mucho que ver con lo que vendría después en mi relación con el periodismo. Ya verán.

Conflicto de vocaciones

Aquellos años, 1983 y 1984, que determinaron el fin de la dictadura, fueron apasionantes para aquel joven cronista. Trabajando en aquella radio, que congregaba a todo el arco pro-democracia, yo tenía la oportunidad de ser testigo directo de hechos históricos de primera línea y estar en contacto permanente con los protagonistas de aquella gesta. Luego de unos meses en informativos pasé a conducir un programa diario de una hora y a comienzos de 1984 pasé a ser uno de los dos conductores del programa que cubría toda la mañana, de 8 a 12 horas. Mientras tanto, seguía estudiando Ingeniería, pero, dentro de mí, la vocación periodística iba ganando cada vez más espacio.

En marzo de 1985, con el regreso a la democracia, CX30 cambió su dirección y su orientación, y yo preferí buscar otros rumbos. Me incorporé al semanario Jaque, que tan importante había sido en la lucha por la democracia, liderado por Flores Mora, Flores Silva, Alejandro Bluth y Juan Miguel Petit. Allí, cohabitando con otras firmas ilustres como las de Carlos Maggi, Ida Vitale o Eduardo Darnauchans, inicié un segundo aprendizaje, el del periodismo escrito, en el que me quedaría algunos años.

Sin embargo, mi alejamiento de la radio duró poco.

En junio de 1985 se inauguró en Emisora del Palacio FM un espacio llamado En Perspectiva. Lo conducían tres periodistas que se destacaban en diarios y semanarios del momento: Enrique Alonso Fernández, Claudio Paolillo y Carlos Núñez. Yo los conocía a los tres. Pero con Alonso trabajaba diariamente codo a codo, porque él era el secretario de redacción de Jaque. Justamente, a fines de junio Enrique me ofreció sumarme a la conducción del programa, ya que les parecía conveniente incorporar a un colega con experiencia en radio, algo que los tres fundadores no tenían. Acepté al instante, honrado y entusiasmado.

  • (Segunda curiosidad circular de esta historia: Como decía Delfi Galbiatti con su voz tan característica de actor y locutor, Emisora del Palacio salía al aire en “el 93.9 del dial FM”. Y ese lugar es el que desde 1992 identifica a Océano FM, la emisora creada por Pablo Lecueder, donde retransmitimos En Perspectiva desde el mes pasado en el horario de 7.00 a 09.30. )

Volviendo a 1985, otro detalle que conviene sumar: Acepté integrarme pese a que los conductores de En Perspectiva no teníamos un sueldo asignado. El arreglo que habían ofrecido las autoridades de la emisora era que cobraríamos un porcentaje de la facturación de los avisos que se pautaran en las tandas del programa. Los cuatro entendimos conveniente asumir ese riesgo para construir un tipo de programa en el que creíamos. Esperaríamos los resultados y, mientras tanto, cada uno de nosotros se las arreglaría con sus ingresos provenientes de la prensa que, aclaro, no eran nada del otro mundo. Yo, en particular, tampoco tenía un salario en Jaque, sino que cobraba cada mes en función de la cantidad y tipo de notas que hubiese realizado. Y para que En Perspectiva sobreviviera tuvimos que hacer todo tipo de sacrificios, incluyendo dos años más adelante el desafío de convertirnos en productores comerciales, porque la publicidad que entraba por la vía de la emisora era muy escasa y, por lo tanto, nuestros honorarios estaban casi en cero.

Desde entonces, En Perspectiva

Lo cierto es que desde entonces mi nombre y mi trabajo periodístico están indisolublemente unidos a aquella marca, En Perspectiva.

En estos 38 años participé en medios escritos como Jaque, Alternativa, Revista 3 y El Observador, hice algunas experiencias en televisión abierta, en canal 10 y más recientemente en Canal 12, pero con En Perspectiva como telón de fondo permanente, como mi gran base de operaciones, como mi proyecto principal, siempre en construcción.

Y en esa palabra, “construcción”, quiero detenerme sobre el final de este comentario.

Construcción, reinvención

En Perspectiva ha ido mutando en múltiples dimensiones.

Nació como un programa de radio de dos horas de duración, estrictamente montevideano, y luego fue creciendo hasta abarcar toda la mañana, primero en la propia Emisora del Palacio y desde 1992 en El Espectador. Allí, en una AM de alcance nacional, nuestros contenidos y nuestra cabeza se adaptaron a ese público más amplio al que llegábamos. Además incorporamos nuevos formatos, como el análisis económico, los móviles descriptivos de Rosario Castellanos y más tarde La tertulia. Pero, junto con esos cambios internos, En Perspectiva asumió otra responsabilidad: pasó a ser el buque insignia del relanzamiento de aquella, la primera radio uruguaya, que debía aggiornarse después de años de crisis. Junto a su director Javier Massa, armamos la nueva propuesta de El Espectador para que fuera coherente con En Perspectiva y complementaria de En Perspectiva. Así pudimos consolidar un modelo que marcó un hito en la radio de nuestro país y que estuvo vigente durante veinte años, hasta 2014, cuando comenzó a derrumbarse a partir de un cambio en la propiedad de la empresa.

Y por eso aquí estoy, acá estamos, desde 2015, con la tercera época de En Perspectiva, convertida ya en sí misma en una productora de contenidos, responsable de la salida al aire de este programa, pero además de su retrasmisión en emisoras del interior, su presencia en el streaming de audio, un canal de YouTube, un espacio de lunes a viernes al mediodía en Nuevo Siglo TV y en las noches en Cardinal TV en el interior, un acuerdo de publicación en Montevideo Portal, un sitio web que de hecho es una gran fábrica de podcasts de audio y de video y desde 2018, a la coordinación de una radio entera, Radiomundo, uno de los saltos más altos en la evolución de En Perspectiva.

Una aclaración, por las dudas (porque tal vez si se mira de lejos la situación actual puede haber confusiones): Fácil en este camino no hubo casi nada y tampoco las cosas son sencillas hoy. Hemos disfrutado grandes éxitos y hemos asimilado unos cuantos revolcones.

Hemos llegado hasta acá en base a la tenacidad, la visión de largo plazo y el compromiso con algunos principios básicos: Periodismo profesional e independiente, concebido como servicio público, apertura al mundo y a los cambios, pluralismo, debate de ideas, innovación, mejora contínua, disposición a tomar riesgos, una apuesta empecinada por la calidad y el respeto por la inteligencia de los oyentes.

Así es que aquel programa diario de dos horas a cargo de tres periodistas, terminó derivando en este otro En Perspectiva, una empresa multiplataforma con distintas líneas crativas, ejecutadas por un equipo notable de colegas, técnicos, colaboradores, administrativos y vendedores, y enriquecidas día a día por su audiencia.

¿Cómo fue posible?

¿Cómo fue posible esta pequeña gran locura? Tal vez el germen esté en la historia de mayo de 1983 que yo les contaba hace un rato, cuando aquel estudiante de Ingeniería que creía que podía ser un buen informativista de radio aceptó el desafío de salir a conseguir un par de anunciantes con los cuales financiar el sueldo que la emisora no podía pagar. Estaba claro que ese no era el camino ideal y que implicaría complicaciones varias. Pero eventualmente podía abrir la puerta a aquel sueño. Así que convenía animarse a dar el paso. Sobre todo porque aquel muchacho tenía unos cuantos sueños más en su carpeta. Y, por lo visto, podía ocurrir que algunos de esos sueños solo fueran viables si él mismo se los ponía al hombro y los sacaba adelante.

Allí nació la combinación de periodista y emprendedor, que inicialmente fue toda una sorpresa para mí y que ha sido una de mis señas de identidad, hasta el día de hoy. Siempre con más ideas que las que era factible concretar en cada momento.

Siempre jugando al límite de los equipos disponibles.

Siempre dedicando más horas que las razonables. Pero con el respaldo y la comprensión de mi familia y con amigos dispuestos a sumarse y acompañar, en particular en los episodios más dramáticos, que hubo unos cuantos. Con sponsors que han sido puntales esenciales, muchos de una larga lealtad. Y, sobre todo, con la comunidad de oyentes increíble que hemos ido conformando, siempre activos, críticos y también muy cálidos pero sobre todo comprometidos con este proyecto.

A todos quiero reconocer y agradecer esa enorme contribución.

Y a todos los invito a juntar fuerzas para los nuevos proyectos.

En Perspectiva y En Perspectiva Producciones tienen mucho por delante para mejorar, crecer y aportarle a la sociedad.

Para ese recorrido, por supuesto, contamos, cuento, con ustedes.