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De Nuestro Archivo: Entrevista con Julio Villegas, el 8 de abril de 2011

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Foto de portada: Julio Villegas. Crédito: Gentileza familia Villegas

Emitida originalmente el 8 de abril de 2011

A sus 75 a√Īos de edad, y tras una carrera de casi seis d√©cadas, Julio Villegas decidi√≥ retirarse de la actividad profesional para dedicarle m√°s tiempo a su familia y a sus intereses personales. Homenajeando un acontecimiento de esa magnitud, m√°s a√ļn trat√°ndose de un hombre de la casa, En Perspectiva convers√≥ con el experiente comunicador. "Una de las actividades iniciales que tengo previsto desarrollar desde el pique es dormir y tratar de adaptarme a un horario de sue√Īo m√°s razonable", anunci√≥, refiri√©ndose a los duros madrugones que le impon√≠a su tarea period√≠stica. "Quiero dejar constancia y agradecimiento, adem√°s, por la independencia total con que encar√© mi trabajo en todos estos a√Īos. Jam√°s tuve la menor indicaci√≥n de determinada cosa relacionada con algo que dije, qu√© pod√≠a decir y qu√© no pod√≠a decir, nunca. Creo que eso hoy en d√≠a y siempre es algo muy destacable para un periodista", manifest√≥.

(emitido a las 10.07 Hs.)

EMILIANO COTELO:
En sus casi 90 a√Īos de vida, esta casa, El Espectador, ha tenido el privilegio de contar en su equipo de profesionales con algunas de las voces emblem√°ticas de la comunicaci√≥n radial uruguaya. Voces a trav√©s de las cuales nuestros oyentes han podido ser testigos de los hechos m√°s importantes de nuestro pa√≠s y del mundo. Una de esas voces es, sin duda, la de Julio Villegas.

Este 8 de abril de 2011 es un d√≠a muy especial en El Espectador y una jornada que marca otro moj√≥n en la historia de la radio nacional: a los 75 a√Īos de edad, don Julio Villegas se retira definitivamente de los micr√≥fonos.

Hoy de madrugada, en el √ļltimo programa de "A las 6… Villegas", la audiencia se despidi√≥ de √©l de una manera muy c√°lida. Con infinidad de mensajes de texto, correos electr√≥nicos y tambi√©n llamadas al aire, los oyentes fueron contando sus propias vivencias del otro lado del receptor y, sobre todo, le agradecieron todo lo que les aport√≥, todo lo que Julio signific√≥ en sus vidas, especialmente en estos 40 a√Īos de madrugones, pero tambi√©n, m√°s en general, en sus cinco d√©cadas largas de carrera profesional en radio. Fue un programa muy lindo, muy emocionante, evidentemente muy removedor para Julio.

Tres horas después, ahora que aflojó y descansó un poco, Julio Villegas está otra vez sentado en el Estudio 1 de El Espectador, pero no en el lugar que habitualmente ocupaba como conductor, sino en la butaca de los entrevistados.

Vamos a charlar un rato con él.

¬ŅQu√© tal, Julio?

JULIO VILLEGAS:
Todavía con la emoción del momento vivido, porque honestamente no lo esperaba.

EC – Te cambiamos los planes a √ļltimo momento.

JV – Me cambiaron los planes a √ļltimo momento. Y adem√°s, con toda sinceridad, recuerdo el caso anterior, hace 12 a√Īos, cuando me incorpor√© a El Espectador, que en una entrevista contigo llam√≥ mucha gente, por supuesto.

EC – Eran circunstancias muy especiales, porque t√ļ hab√≠as sido despedido de radio Sarand√≠, parec√≠a que desaparec√≠as de la actividad radial, y apareci√≥ la alternativa.

JV РApareció la alternativa. Recuerdo esos días, por supuesto, en particular lo recordaba un oyente que escribió, cuando después de mi alejamiento de Sarandí hubo ese interregno en que no se sabía dónde estaba Villegas desde el punto de vista de radio, si podía estar o no podía estar. Y el hombre parece que abrió el diario El País y se encontró con una página entera de Pintos Risso agradeciéndole a El Espectador por haberme contratado, y ahí su alegría.

EC РLos avisos de prensa tenían como gran titular "Villegas no se va".

JV – "Villegas no se va", sali√≥ en B√ļsqueda esa p√°gina de la radio misma. Porque hab√≠a circulado la versi√≥n de que yo me retiraba de la actividad, me consta. Entonces fue una especie de respuesta categ√≥rica de que yo me incorporaba en esos d√≠as, el 7 de junio del 99, aqu√≠ a El Espectador.

EC – ¬ŅC√≥mo se promocionaba en los d√≠as previos ese debut?

(Audio Julio Villegas.)

"Les habla Julio Villegas, amigos. Durante todos estos a√Īos les he estado informando en las ma√Īanas muchas noticias vinculadas con mucha gente. Hoy quiero contarles algo m√≠o, aunque tambi√©n es de todos ustedes: estar√© desde este lunes aqu√≠ en El Espectador, compartiendo las noticias del amanecer, de lunes a viernes, de seis a siete de la ma√Īana, despu√©s del programa rural de Leonardo Bolla y antes de En perspectiva con Emiliano, Diego y Daina. C√≥mo para no estar orgulloso y entusiasmado".

Voz ¬Ė "Desde este lunes, A las seis Villegas, por El Espectador, la primera radio todo el d√≠a".

(Fin.)

JV РNo recordaba esa promoción.

EC – Pero la grabaste.

JV РLa grabé. Reconocí la voz.

EC – Hoy de ma√Īana, entre las seis y las siete "te jubilaste", cerraste tu carrera como hombre de radio que hab√≠as iniciado hace 57 a√Īos…

JV – …No tengo la fecha exacta, ya se perdi√≥ en el tiempo, pero por el 53, el 54, ingres√© en la entonces Broadcasting Centenario.

EC – Y adem√°s cerraste m√°s de 40 a√Īos conduciendo informativos que empezaban a las seis de la ma√Īana. Primero "Gigant√≠simo", en radio Sarand√≠, desde 1970, y despu√©s "A las 6… Villegas" ac√° en El Espectador.

JV – Desde 1970. Fue Jorge Mullins que tuvo la idea. Mucha gente dijo: "¬ŅSeis de la ma√Īana? Este hombre est√° loco. ¬ŅQui√©n se va a levantar a las seis de la ma√Īana para escucharlo?". Y efectivamente fue una visi√≥n de las tantas que tuvo Mullins implantar esa costumbre para mucha gente, porque hay mucha gente que se levanta temprano, m√°s all√° de que escuche determinada radio, la gente que tiene que estar a las siete y media en su trabajo o a las ocho tiene que movilizarse desde m√°s temprano, no todos viven al lado de su trabajo, tienen que hacer desplazamientos, esperar los √≥mnibus en la parada, mirar los diarios en el quiosco.

EC – Como tu quiosco.

JV – Entonces fue una idea que prendi√≥ muy bien, y a partir de ah√≠, ah√≠ estuvimos, primero con un equipo de compa√Īeros muy recordados. Posteriormente, por distintas razones se fue desgranando ese equipo y qued√© al frente.

EC – Despu√©s quiero consultarte m√°s espec√≠ficamente sobre "Gigant√≠simo" y "A las 6… Villegas", pero yo recordaba esos hitos porque est√°n terminando 50 a√Īos largos de carrera y 40 a√Īos de madrugones y de comunicaci√≥n a las seis de la ma√Īana. ¬ŅC√≥mo est√°s viviendo un d√≠a como este? ¬ŅCon tristeza, con alegr√≠a, con alivio, con preocupaciones? ¬ŅCu√°l es el estado de √°nimo?

JV РPreocupaciones siempre hay, sobre todo cuando se cambia de situación, como en este caso. Sabemos muy bien que desde el punto de vista económico no es lo mismo una persona que está cobrando una pasividad que una persona que está en una actividad determinada. Eso por un lado. Pero eso queda totalmente eclipsado por una necesidad de poner punto final a una tarea, de descanso, de dedicar tiempo a cosas que uno ha venido postergando permanentemente.

EC – Charlando un d√≠a de esta semana contigo me dec√≠as: "No veo el momento de que llegue el viernes…".

JV – Efectivamente, y desde hace ya tiempo, porque esto naci√≥ en agosto del a√Īo pasado, cuando yo comuniqu√© a la direcci√≥n que mi intenci√≥n, sin urgencia, era poner punto final a mi actividad en el transcurso del 11. A partir de ah√≠ todo se tom√≥ su tiempo, de mi parte para los tr√°mites necesarios y esa adaptaci√≥n mental a lo que iba a ser mi nueva situaci√≥n, y por el lado de la radio, por supuesto, en primer lugar para pensar c√≥mo suplantamos a Villegas, qu√© persona va a ocupar su lugar, y hasta peque√Īas cosas. El nombre, ponerle un nombre al programa, porque vamos a poner una hip√≥tesis de trabajo: ma√Īana se va Cotelo a Canad√°, porque le hicieron un contrato fabuloso y se va. Pueden pasar dos cosas: o el programa se sigue llamando En perspectiva o le cambian el nombre, pero puede seguir llam√°ndose En perspectiva, pero no pasar√≠a lo mismo si el programa se llamara, por ejemplo, La pulper√≠a de Emiliano, o algo as√≠.

EC РFue todo un tema. Aparte, tu decisión de jubilarte vino a superponerse con los cambios de programación que la radio puso en marcha a principios de marzo. Pero son procesos absolutamente paralelos, no tienen nada que ver uno con otro.

JV РNo, por eso aclaraba que esto es una decisión que yo le comuniqué a la dirección en agosto. Y se entendió muy bien. Por supuesto, hubo cierta sorpresa, pero se entendió bien el deseo de decir "hasta acá llegué".

EC – Entonces hoy, ahora, a las 10 y 18 minutos de la ma√Īana, ¬Ņc√≥mo est√°s?

JV РBien, bien, feliz de cerrar una etapa y empezar otra, porque para mí tiene otras connotaciones, de vida familiar, de ejercicio físico, de lectura, de poder ir con tranquilidad sin mirar el reloj a reuniones, a un vernissage, a una conferencia.

EC – ¬ŅA qu√© hora te levantabas? Es una pregunta que te deben de haber hecho 225.000 veces.

JV – Me levantaba hasta hoy a las tres y media de la ma√Īana.

EC – ¬ŅCu√°ntas horas dorm√≠as de noche? ¬ŅC√≥mo era tu r√©gimen de sue√Īo?

JV РNunca tuve una rutina fija, si había una película que me interesaba la seguía viendo y dormía tres horas, después complementaba con una siesta matutina, que hoy interrumpí para venir a hablar contigo.

EC – Esta era la hora de la siesta.

JV – Esta era la hora de la siesta para m√≠, que es como el complemento. No es aconsejable, me lo dice todo el mundo, mi m√©dico me lo dice, eso de cortar el sue√Īo en dos tramos.

EC – Yo tengo una necesidad parecida, pese a que me levanto un poco m√°s tarde de lo que te levantabas t√ļ. Porque hay un problema que es a qu√© hora te acost√°s. ¬ŅA qu√© hora te acostabas t√ļ?

JV – Nunca antes de las diez y media.

EC – ¬ŅNunca te dormiste?

JV – Tengo que pensar, la verdad es que no me ha ocurrido. Adem√°s ten√≠a ciertos resortes preparados, si llegaba cierta hora y yo no estaba ac√°, estaba mi compa√Īero de recepci√≥n, Dami√°n Esquivo, estaba atento y me llamaba por tel√©fono, si se hac√≠an las cinco, cinco y cuarto de la ma√Īana.

EC – ¬ŅOcurri√≥ alguna vez?

JV РOcurrió hace seis meses, una cosa así. Pero en general no. Incluso me despierto antes de que suene el teléfono que tengo contratado; que tenía contratado, me cuesta situarme.

EC – Vas a anular ese contrato. Hoy se anula ese contrato.

JV РSí, sí.

EC – ¬ŅC√≥mo te condicionaba en la vida ese r√©gimen horario?

JV РNo solo el régimen horario. Algo que no me pasó en este tramo de El Espectador, pero sí antes, muchas veces, por ejemplo, fue trabajar los domingos, los sábados de repente. Eso a nivel familiar tenía una repercusión directa. Además porque la gente, como sabía que yo madrugaba tanto, los amigos, la familia en general, tenía cierta reticencia a programar reuniones de nochecita o de noche, porque partía de la base de que yo no estaba disponible. Hasta ahora, este domingo que viene va a ser el primero que no voy a estar mirando el reloj si nos reunimos en familia porque a las cinco de la tarde tengo que estar en mi casa con la computadora, por ejemplo.

EC – Tu trabajo empezaba en la tarde.

JV – S√≠, empezaba a las cuatro de la tarde, por lo menos. No te olvides de que aunque no figura en los cr√©ditos, una de mis tareas desde hace varios a√Īos, un mont√≥n de a√Īos, era la redacci√≥n de un resumen de informaci√≥n internacional.

EC – Claro, Julio Villegas ha sido durante todos estos a√Īos el redactor de los titulares internacionales de En perspectiva, un contenido fundamental por el cual aprovecho para hacerte el reconocimiento que corresponde.

JV – Te imagin√°s el tiempo que lleva eso, te obliga a seguir durante el d√≠a de cerca toda la informaci√≥n internacional. Tengo en casa la conexi√≥n ¬Ėla sigo teniendo, por eso digo "tengo"¬Ė con la red de El Espectador, y con los servicios internacionales de El Espectador, entonces eso me permit√≠a que desde casa, a las cuatro de la tarde, a m√°s tardar, ya estuviera siguiendo de cerca los acontecimientos internacionales para seleccionar alg√ļn material, incluso para imprimir ¬Ėtengo mis carpetitas con los temas m√°s salientes¬Ė, y eso lo segu√≠a haciendo hasta que me iba a dormir.

EC – En definitiva, una hora de programa al aire, ¬Ņcu√°nto tiempo de trabajo ten√≠a?

JV РEs muy difícil porque se mezcla con lo otro. Y parece mentira, pero lo internacional, a pesar de que si uno lo mira eran dos o tres hojitas, lleva un tiempo muy grande, no solo el seguimiento de la información, la selección del material, de las noticias, imprimirlas, y además redactarlas. Porque no es copiar, es redactar la información, que lleva tiempo y además hay que hacerlo para que lo lea otra persona. Si es uno el que lo lee es una cosa, en mi espacio yo tenía un manejo del micrófono mucho más flexible, no tenía problema, pero es diferente cuando tenés que escribir para otro que va a leerlo. Eso lleva mucho tiempo, la redacción de eso todos los días a las cinco, cinco y cuarto a más tardar yo tenía que estar escribiendo, hasta las seis, que me venía para el espacio. Eso me llevaba tiempo y preocupación. Entonces es difícil establecer exactamente el tiempo que me llevaba mi espacio, el espacio que yo conducía.

EC – ¬ŅEstamos hablando de…?

JV РA las cuatro me sentaba a trabajar, y ya veía comunicados que llegaban a la radio a través de la red, ya tomaba las cotizaciones para tenerlas para el día siguiente. Cuanta información surgía, ya la iba analizando, elegía, imprimía, encarpetaba, para un espacio de información cultural, por ejemplo, llegaba permanentemente información.

EC – La radioagenda.

JV – La radioagenda.

EC РUn éxito.

JV РUn éxito.

EC – Los oyentes han demostrado que le tienen un gran cari√Īo a ese espacio y temen por su ausencia.

JV – Esas son cosas que se pueden suplir.

***

EC – Hoy Julio Villegas se aleja definitivamente de los micr√≥fonos. Estamos todos emocionados aqu√≠ en la radio, porque despu√©s de una larga carrera de 50 a√Īos, casi 60, una de las voces emblem√°ticas de la radio uruguaya ha decidido retirarse para dedicar m√°s tiempo a su familia y a otras actividades que hab√≠a tenido que postergar por este trajinar, ese esfuerzo diario, con esos horarios tan exigentes que implicaba en su caso la actividad period√≠stica.

A prop√≥sito, hay oyentes que preguntan "¬Ņest√° casado?", "¬Ņtiene familia?". Claro que s√≠.

JV РUn familión.

EC – Raquel, tu esposa, y cuatro hijas.

JV – Cuatro hijas y nueve nietos.

EC – ¬ŅC√≥mo ha sobrellevado la familia estas exigencias?

JV РHa respetado el trabajo que uno ha tenido, que le ha tocado en suerte, y todo el tiempo que le ha ocupado, se ha adaptado a esa situación. Por supuesto, las hijas se han ido casando y ya no es lo mismo, pero cuando estaban con nosotros tenían que adaptarse a esa situación, igual que la madre, no había más remedio.

EC – ¬ŅY hoy c√≥mo reaccionan?

JV – Ah, todas muy contentas. Por suerte, hay una comprensi√≥n de esa necesidad de poner punto final a esta tarea, y ya quer√≠an programar cosas para hoy mismo, para ma√Īana, reuniones y todo lo dem√°s. Yo ped√≠ un poco de aire, necesito un par√©ntesis de descanso, de caminatas, de pensar con tranquilidad.

EC – ¬ŅPuedo contar una infidencia?

JV – Claro.

EC – La que me contabas hace un rato.

JV РSí, claro.

EC РHoy de madrugada los oyentes se expresaron, y muchos lo hicieron por teléfono, en vivo. Un rato después Julio se enteró de que una de las llamadas que llegaron a la radio venía de su familia, de una de sus hijas, que pretendía salir al aire a saludarlo y contar cómo estaban viviendo ellos este momento. Y me agregó Julio: "Por suerte esa llamada no entró".

JV РMe habría desarmado totalmente.

ROSARIO CASTELLANOS:
Si vieras la cantidad de llamadas que no entraron… Desde temprano la persona que est√° a cargo de la noche en la radio estaba desesperada porque no daba abasto para las llamadas que en la medida en que no entraban llamaban al tel√©fono de la radio. As√≠ que todos los tel√©fonos hoy colapsaron por la gente que intent√≥ llamarte, muchos vinieron hasta ac√° porque no obtuvieron respuesta.

EC – Siguen llegando los mensajes, es imposible citarlos todos. Julio se los lleva, los va a recibir empaquetados para regalo, porque creo que son un testimonio muy interesante de lo que deja su trabajo de todos estos a√Īos. Est√°n los mensajes de texto, los correos electr√≥nicos, las llamadas, los que est√°n ingresando por el muro de En perspectiva en Facebook, que adem√°s est√°n quedando publicados y la audiencia los puede ver.

JV РEs muy estimulante ver que en el cierre de la actividad haya tanta gente que exprese su solidaridad, su afecto, que sienta lo que yo traté de trasmitir, tratar de que sintieran una voz como de un amigo que está contándoles algo, no con dureza como era un poco la costumbre.

EC – Hace un rato t√ļ recordabas tus comienzos de "Gigant√≠simo" en radio Sarand√≠, en 1970. Radio Sarand√≠ acababa de ser comprada por Jorge Nelson Mullins, con quien t√ļ hab√≠as trabajado en distintas ocasiones, en especial ac√° mismo en El Espectador, en tu arranque.

JV – √Čl era gerente de producci√≥n en aquel momento, antes de ser contratado primero por radio Montecarlo y despu√©s por Canal 4.

EC – ¬ŅMullins mismo cre√≥ "Gigant√≠simo"?

JV РSí.

EC – Aquel informativo que empezaba a las seis de la ma√Īana, que duraba dos horas, que ya por eso era innovador, por la hora, por la duraci√≥n y por el estilo de lectura. Hoy todo el p√ļblico te identifica a ti con esa manera natural de hablar a la hora de dar las noticias, ese tono descontracturado, no apurado, con pausas, con peque√Īos comentarios y algunos toques de humor. Aquello no se hac√≠a hasta entonces, empezaron ustedes a marcar esa tendencia.

JV РCreo que sí. No fue algo libretado, preparado especialmente como una idea que surgiera de hacer las cosas de determinada manera.

EC – ¬ŅAlguien lo propuso?

JV – No, se fue produciendo a medida que pasaba el tiempo, a medida que sal√≠a el informativo donde trabaj√°bamos varios compa√Īeros, con Milton Grajales que estaba al frente de la secci√≥n informativos en ese arranque, y con varios queridos compa√Īeros m√°s que compart√≠an, en la parte deportiva interven√≠a Barizzoni, estaba Arellano, antes de su pasaje al canal de televisi√≥n. Particip√°bamos varios. No hab√≠a esa manera flexible de hablar como despu√©s fue teniendo ese informativo. En el arranque fue un informativo m√°s con algunas caracter√≠sticas distintas porque eran varias personas, porque arrancaba a las seis, cosa que fue como t√ļ dijiste algo innovador, algo que sorprendi√≥; incluso hab√≠a mucho escepticismo de mucha gente de que eso pudiera funcionar, a las seis de la ma√Īana qui√©n va a prender la radio. As√≠ era. Y se fue demostrando que a las seis de la ma√Īana, no por ser esa radio, pero hay mucha gente a la que le interesa tener informaci√≥n.

EC – ¬ŅSiempre ese programa se hac√≠a en el estudio ubicado en el Centro de Montevideo?

JV РSiempre no, empezó.

EC РEmpezó en Radiocentro, que era una especie de vidriera que había montado radio Sarandí frente a la plaza del Entrevero.

JV – Frente al Entrevero. All√≠ empez√≥, y el p√ļblico nos miraba, parec√≠a una jaula.

RC – Una pecera.

JV – Una situaci√≥n distinta, a los que somos un poco cohibidos o t√≠midos no nos causaba mucha gracia que hubiera gente mir√°ndonos mientras pas√°bamos las noticias. Pero as√≠ era, serv√≠a para la promoci√≥n de la radio, y as√≠ se hizo durante un par de a√Īos, hasta que se pas√≥ a una casa vieja de radio Sarand√≠, que ahora es una parte de Canal 12.

EC РEn Enriqueta Compte y Riqué.

JV РAllí a mitad de cuadra estaba una casa vieja, recuerdo que en la cocina había un escritorio o algo por el estilo, yo estaba en la sala, el informativo, en fin. Allí se fue cambiando de a poco el estilo de ese informativo. De a poco, no fue una cosa preparada, no fue un cambio preparado, se fue haciendo de a poco, por la manera de ser de los que trabajábamos allí.

EC – A los oyentes que est√°n tan acostumbrados a ese tu estilo seguramente los descoloca mucho escuchar a este otro Julio Villegas que va a salir al aire en este momento.

(Audio trasmisión de ciclismo.)

EC РEso tenía poco de coloquial.

RC РMe encantó el gesto de Julio sacudiendo la cabeza como que lo hubieras enfrentado a una especie de pecado de juventud.

JV – Las cosas que uno ha hecho en la vida…

EC – Confes√°, Julio, ¬Ņqu√© es esto?

JV – Eso fue algo que me ayud√≥ mucho en mi posterior trabajo radial, mi incursi√≥n como relator de ciclismo, porque obligaba a improvisar. Ah√≠ no estaba leyendo nada, no ten√≠a un papel adelante, estaba diciendo lo que ve√≠a. Y en este pasaje que hemos disfrutado no tanto, pero hab√≠a otros momentos de las vueltas ciclistas, por ejemplo, y de los programas de ciclismo…

EC – …¬ŅCu√°ntas vueltas ciclistas hiciste?

JV РCreo que fueron ocho o nueve. Es un fenómeno espectacular la Vuelta Ciclista, tengo recuerdos fantásticos de haber recorrido todo el país, por supuesto.

EC – T√ļ estabas contando qu√© fue lo que te permiti√≥ aprender este trabajo.

JV – Sirvi√≥ much√≠simo para poder improvisar, no tener necesariamente que tener un papel. Si se me perd√≠a un papel no ten√≠a ning√ļn problema en improvisar y salir del paso, recordando m√°s o menos la tem√°tica.

EC РNi que hablar que te ayudó a explorar las posibilidades de tu voz también.

JV РTambién, los matices, en fin. Sin duda, el hecho de haber sido relator de ciclismo me ayudó mucho para mis posteriores actividades radiales. Y no solo los relatos de ciclismo, hay otro pasaje de mi vida radial, poco conocida, que es el radioteatro.

EC – ¬ŅEso d√≥nde? ¬ŅEn Centenario?

JV – En Centenario. Me ense√Ī√≥ a hacer pausas, que creo que es una de las condiciones fundamentales para la lectura.

EC РAclaremos: lo de Villegas relator de ciclismo fue en su primera época aquí en El Espectador.

JV – En El Espectador y radio Sport.

EC – Era una √ļnica empresa con radio Sport, entonces al mismo tiempo que eras informativista en una, en determinados momentos del a√Īo eras relator de ciclismo en la otra.

JV – Vale.

EC РEras relator de ciclismo en las carreras de los domingos, una cosa que en ese entonces existía.

JV – Imaginate en mi casa qu√© alegr√≠a que me pasaran a buscar el domingo a las cinco de la ma√Īana en la camioneta de la radio para ir con Fran√ßois, con Gait√°n, con Regueiro, y varios m√°s, con C√≥ppola, que estuvo hace un rato a saludarme recordando aquellas viejas √©pocas. Salir a las cinco de la ma√Īana de un domingo para ir a relatar ciclismo y volver liquidado a las doce, doce y media. Te imagin√°s que me aplaud√≠an en casa, estaban todos muy contentos.

EC – Hablando del estilo Villegas, habr√°s visto que en varios de los mensajes hay oyentes que tienen muy grabados en la memoria momentos de la √©poca de la dictadura. Por ejemplo, Luis Correa env√≠a un largo mensaje, y en un pasaje se√Īala: "Lo escuchaba entonces en tiempos dif√≠ciles cuando la sutileza de su entonaci√≥n al dar algunas noticias val√≠an por un comentario que estaba prohibido hacer". ¬ŅQu√© les dec√≠s a ese oyente y a otros que han hecho ese tipo de recuerdos?

JV РPor supuesto era imposible referirse a determinadas cosas y había que buscar la manera de hacer alguna referencia para que el oyente se diera cuenta de que lo que uno estaba diciendo había que tomarlo con pinzas, por ejemplo. Hay una entonación y maneras de decir las cosas que se supone que un oyente avezado capta perfectamente.

EC РEl tonito quería decir "les estoy trasmitiendo la historia oficial, la versión oficial".

JV РPor ejemplo. Fue la época del informativo de medianoche de Sarandí, con Juan Francisco Fontoura.

EC – Legendario informativo.

JV РHabía esa forma de decir las cosas, muchísimo más sutil que lo mío.

RC – En ese caso expresamente.

JV – De todas maneras, era la forma de poder llegar a la gente para darle a entender "vamos a no comernos este sapo".

***

EC – ¬ŅC√≥mo vas a hacer, Rosario, para elegir algunos mensajes de toda esa avalancha que desde mediados de esta semana est√° llegando a Julio para saludarlo?

RC – No hay m√°s remedio que elegir, y lo he tenido que hacer con criterio absolutamente subjetivo. Quiero empezar por uno que me parece esencialmente femenino. Dice Soledad de El Pinar: "Villegas, los oyentes te extra√Īaremos, y tu se√Īora se va a pellizcar de amanecer con un hombre en la cama". Un comentario femenino.

Raquel dice: "¬ŅC√≥mo se puede querer tanto a una voz, que es lo que conozco? Suerte a un buen periodista y mejor persona".

"Amigo, te llamamos tío Julio. Deseo de todo bien", Nelly de La Paz.

"A√Īos lo he tenido en mi casa. L√°stima nunca estrech√© su mano; quiz√°s alg√ļn d√≠a tenga ese honor. Don Julio, gracias, mucha suerte", de Antonio de Villa Espa√Īola.

Y hay uno que viene de Florida, de Mario: "Para Villegas: Nunca pienso que me voy, miro lo mucho que gano y lo que voy a perder. Solo es cambiar de camino, seguir por otro destino hacia otro amanecer".

JV РQué bueno.

RC РLindísimo.

EC – Se han esmerado mucho, los oyentes han puesto el alma.

***

EC – Ahora que se cierra esta carrera de casi 60 a√Īos en radio, 50 y pico de periodismo en radio, ¬Ņqu√© evaluaci√≥n hac√©s? ¬ŅVali√≥ la pena?, ¬Ņvalieron la pena esos sacrificios en tu vida personal, esos horarios tan extra√Īos y a contramano?

JV РMe tengo que remitir a la respuesta que ha habido hoy. Creo que eso alcanza como estímulo y confirmación de que la tarea que uno hizo con el mejor de los esfuerzos ha tenido un eco y ha servido para que mucha gente haya tenido la información que esperaba de la manera que le agradó durante todos los días tanto tiempo.

EC – ¬ŅC√≥mo vas a encarar la jubilaci√≥n? ¬ŅQu√© vas a hacer el lunes que viene a las seis de la ma√Īana?

JV – Voy a pensar en Murro, primero, lo primero.

EC – Vas a rezar a san Murro.

RC – M√°s bien vas a so√Īar con Murro, te recomendar√≠a que al menos fuera eso.

JV – A partir de eso, pienso tomarme unas semanas para poner una pausa.

EC – Pero ¬Ņa qu√© hora te vas a levantar, por ejemplo?

JV – A las tres y media.

RC – De la tarde.

JV – Para poder decir "ja, no tengo que ir a trabajar, voy a dormir de nuevo".

EC – Nos vas a escuchar a nosotros a las siete, estoy seguro.

JV – Por supuesto, Emiliano, ¬Ņc√≥mo me voy a perder eso? Poder escuchar con m√°s calma, en casa, por supuesto. Voy a salir a caminar.

EC – Aprovechar las ma√Īanas.

JV – Esta actividad me daba el pretexto para no salir a caminar. Porque de repente si estaba fresco mi se√Īora, que me cuida mucho, me dec√≠a "tu garganta…", y "s√≠, ten√©s raz√≥n", y me quedaba. Y como eso tantas cosas, por los horarios, por lo dem√°s, uno siempre tiene pretexto para postergar la actividad f√≠sica que todos necesitamos y yo en particular que he hecho una vida muy sedentaria todos estos a√Īos. As√≠ que esa es una de las actividades iniciales que tengo previsto desarrollar desde el pique: dormir y tratar de adaptarme a un nuevo esquema horario, terminar con mis siestas matinales, obviamente, pienso adaptarme a un horario de sue√Īo m√°s razonable, m√°s normal.

EC – Ya dijiste: lecturas atrasadas una cantidad.

JV РLecturas atrasadas a granel, ni sé por dónde empezar.

EC – Espect√°culos p√ļblicos, por ejemplo teatro, conciertos.

JV РTeatros, vernissages, todo ese tipo de cosas que muchas veces era en un horario que me resultaba incómodo porque era la culminación de mi tarea vespertina, por ejemplo.

EC – Ariel pregunta si vas a poder ir a ver a Pe√Īarol con m√°s comodidad.

JV – ¬ŅY por qu√© Pe√Īarol? S√≠, por supuesto.

EC – Otro deschave de Julio.

JV – No, ya se conoce.

EC РPero no lo habíamos hablado.

JV РNo, no es una cosa que uno pregone todos los días.

EC – Quiz√°s en este momento est√°s desilusionando a buena parte de tus oyentes.

JV РNo, ahí ya no pongo el tonito que ponía en aquellas épocas. Me cuido mucho de tratar de ser respetuoso con todos los adversarios.

EC – Julio, ¬Ņla radio o el periodismo no van a figurar para nada en tu vida? Los oyentes est√°n haciendo esa pregunta desde temprano.

JV РEn este momento no está previsto, porque siempre me consideré un hombre de radio, de micrófono, no particularmente escribiendo, nunca me dio por escribir una novela, un cuento, nunca me dio por eso. Tampoco tuve relación con la prensa escrita en mi actividad, nunca se dio, podía haberse dado pero no se dio.

EC РFuiste sí periodista de agencia de noticias. Esa experiencia la tenés.

JV – Agencias de noticias s√≠, eso me ha servido mucho ¬Ņsab√©s para qu√©?

EC – Para los titulares internacionales de En perspectiva.

JV РPor ejemplo, y en general para la redacción de la información radial, que tiene muchos puntos de contacto con la agencia de noticias.

EC – ¬ŅEntonces? Preguntan los oyentes: docencia, charlas, colaboraciones puntuales en radio o prensa…

JV – …Hoy no est√° previsto. Como te digo, va a ser un mes de par√©ntesis total para esas actividades muy simples, y despu√©s el tiempo dir√°.

***

EC РSe nos llenó el estudio de golpe.

RC – Absolutamente: Javier Massa, Estela Bartolic, Eduardo Varela, √ďscar Gonz√°lez, Nicol√°s Pagliaro, Fernanda Didiano, Alberto "el Negro" Teixeira, Juan Andr√©s Elhordoy, In√©s Gurgitano y Javier Castro.

EC – El comit√© de gerencia en pleno de la radio, m√°s una cantidad de compa√Īeros que est√°n desarrollando sus tareas y han querido acercarse.

RC РJavier Castro además como fotógrafo.

JV – Yo quiero aprovechar, ante esta referencia y esta presencia, la relaci√≥n de total armon√≠a que he tenido siempre con la direcci√≥n y la gerencia de la radio. En mis casi 12 a√Īos ac√° jam√°s hubo una situaci√≥n de discusi√≥n, de problemas, siempre hubo una total armon√≠a y un empe√Īo de ambas partes por que todo se desarrollara lo mejor posible. Recuerdo en particular las √©pocas dif√≠ciles que se vivieron cuando la crisis del 2002, por ejemplo, eso fue una demostraci√≥n de actitudes, desde todo punto de vista, tanto de la direcci√≥n de la radio como de quienes trabaj√°bamos en aquella √©poca en estas tareas ya. As√≠ que quiero dejar constancia y agradecimiento, adem√°s por la independencia total con que encar√© mi trabajo en todos estos a√Īos. Jam√°s tuve la menor indicaci√≥n de determinada cosa relacionada con algo que dije, qu√© pod√≠a decir y qu√© no pod√≠a decir, nunca. Creo que eso hoy en d√≠a y siempre es algo muy destacable para un periodista.

EC – Javier Massa, director general de El Espectador, te toca a ti.

JAVIER MASSA:
Es una emoci√≥n enorme para m√≠, y adem√°s un enorme privilegio que me concede el destino el estar al frente de la radio en una instancia de esta magnitud. Eso es real. Hay un hecho que yo querr√≠a destacar por encima de un mont√≥n de cosas, porque ya nada se puede agregar despu√©s de todo lo que dijeron los oyentes, de todo lo que se ha escuchado, y es que creo que no muchas veces en la historia de la radio en el mundo se da una circunstancia como esta. Que uno de los mejores periodistas en la historia de la radio de un pa√≠s se retire por su propia decisi√≥n luego de m√°s de 55 a√Īos de carrera en su total plenitud es una circunstancia para m√≠ de enorme regocijo y que vale la pena destacar. Perfectamente Julio podr√≠a seguir trabajando los a√Īos que el destino marcara, no hay ning√ļn tipo de declive ni nada por el estilo, y eso es un hecho que habla de una ubicaci√≥n en la vida, de una serie de elementos que me parece que son fuera de serie.

JV – Alguien dijo que hay que saber retirarse a tiempo. Estoy aplicando eso.

JM – Exactamente, pero aplicarlo es muy dif√≠cil muchas veces, y creo que en radio en particular se hace muy dif√≠cil. Cuando t√ļ me planteaste en agosto del a√Īo pasado esta intenci√≥n me sorprendi√≥ porque no ve√≠amos ning√ļn elemento que fuera en un sentido evolutivo en ese aspecto, pero lo pude entender desde el punto de vista personal, por supuesto, y eso es lo que hizo que en este momento estemos celebr√°ndolo y haci√©ndote este reconocimiento. Pero me parec√≠a algo que val√≠a la pena destacar.

Lo otro es simplemente lo que me sale del alma, rendirte en nombre de la radio, hablo en nombre personal pero lo estoy haciendo en nombre de toda la radio, de El Espectador, de todos quienes hoy la representamos, y dir√≠a en nombre de quienes la representaron a lo largo de toda su historia, porque no es un hecho tan habitual, creo que es otro hecho bastante fuera de lo com√ļn que alguien se retire en estas condiciones de la casa que casi lo vio nacer. Vos empezaste aqu√≠ en la radio pr√°cticamente al inicio de tu carrera, el inicio fue en el 53, pero ya en el 56 estabas en El Espectador.

JV РEn la parte de información radial fue en El Espectador.

JM РEntonces que la casa que te vio nacer pueda rendirte este tributo en tu retiro y que yo tenga el privilegio que me da el destino de estar al frente es algo que voy a recordar siempre, es de esas cosas que le agradecés al destino.

Para terminar, agradecerte, agradecerte tu sensibilidad, tu inteligencia, tu calidez, tu profesionalismo, y por sobre todas las cosas tu don de gentes. Esto mismo que manejabas reci√©n y que comentabas de estos 12 a√Īos que hemos compartido a m√≠ me hizo vivir diferentes instancias contigo que me permitieron aquilatar por sobre todas las otras cosas esto que para m√≠ es lo m√°s importante.

Lo que El Espectador siente es reconocimiento, gratitud, respeto y un enorme cari√Īo hacia vos. Gracias, Julio, esta ha sido tu casa, es tu casa y lo seguir√° siendo siempre.

(Aplausos.)

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Transcripción: María Lila Ltaif