Editorial

Las dos velocidades

Por

Facebook Twitter Whatsapp Telegram

Por Ricardo Pascale ///

El Hombre enfrenta dos velocidades, una la del entorno en que vive y la otra, ‚Äúarcaica‚ÄĚ que deriva de su propia constituci√≥n. La convivencia de estas dos velocidades bien diferentes es conflictiva.

El entorno, compuesto por las recientes innovaciones disruptivas, avanza en forma vertiginosa y exponencial como extensión de la Economía del Conocimiento (EBC).

En marzo de 2015, The New York Times public√≥ un art√≠culo que present√≥ preguntas y respuestas. El p√ļblico deb√≠a decir si las respuestas hab√≠an sido escritas por un computador o por un ser humano. La mayor√≠a crey√≥ que frases redactadas a trav√©s de Inteligencia Artificial fueron escritas por un humano.

La presencia arrolladora de estas innovaciones, cambian en forma radical, no solo la economía de las empresas y de los países, sino la propia vida y forma de comunicarse de los seres humanos.

Ray Kurzweil, responsable de ingenier√≠a en Google, se√Īal√≥: ‚ÄúEstamos entrando en una era de aceleraci√≥n. Los modelos que subyacen en la sociedad a todos los niveles, basados en gran medida en un modelo de cambio, van a tener que redefinirse. Debido al enorme poder del crecimiento del siglo XXI, ser√° la velocidad del progreso actual, el equivalente a 20000 a√Īos de progreso; las organizaciones tienen que ser capaces de redefinirse a un ritmo m√°s acelerado‚ÄĚ.

La otra velocidad deriva de que el ser humano es remoto y su evolución es mucho más lenta que la aceleración con que aparecen estas innovaciones.

Se profundiza así la brecha digital. Los ladeados del sistema están desorientados, frustrados, marginados, no creen que el trabajar honrada y adecuadamente, -que en definitiva fue como lo educaron- sirva de poco.

Ortega y Gasset en 1930 advirti√≥ sobre estas dos velocidades, y dijo: ‚ÄúAsimismo, cada cual siente, con mayor o menor claridad, la relaci√≥n en que su vida propia se encuentra con la altura del tiempo donde transcurre. Hay quien se siente en los modos de la existencia actual como un n√°ufrago que no logra salir a flote, la velocidad del tempo con que hoy marchan las cosas, el √≠mpetu y la energ√≠a con que se hace todo, angustian al hombre de temple arcaico, y esta angustia mide el desnivel entre la altura de su pulso y la altura de su √©poca‚ÄĚ.

En esta vorágine, irónicamente, las pausas son necesarias. No retraerse, ni entrar en pánico. Sino pensar, reflexionar, ubicarse en el cambio, reinventarse.

Al crecer veloz el conocimiento, no existe m√°s el graduarse de por vida. El t√≠tulo te lo quitan o las normas o el mercado. Hace unos a√Īos, estando en Maryland, USA, en la cl√≠nica cardiol√≥gica de unos amigos, que desde hace a√Īos me piden consejos en Finanzas, me hab√≠an invitado a un brindis de festejo. Al rato pregunto discretamente qu√© se festejaba. Y me dicen: "Tres de nuestros cardi√≥logos han aprobado su examen decenal. Si no apruebas ese examen cada diez a√Īos, que busca comprobar tu nivel, eres m√©dico en el diploma, pero no puedes ejercer".

Me viene a la mente Marie Curie cuando dijo ‚ÄúNo hay nada en la vida que debamos temer, solo debemos entender. Ahora es el momento de entender m√°s, para que podamos temer menos‚ÄĚ.

Trump presidente de USA, – el pa√≠s de Jefferson o donde F.D. Roosevelt fue reelecto presidente cuatro veces consecutivas-, es dif√≠cil de entender, y el Brexit otro tanto. Pesaron, en la decisi√≥n del voto, el enojo de sociedades inseguras que busc√≥ ‚Äúprotecci√≥n‚ÄĚ al no entender y temer; as√≠ como la informaci√≥n que estas tecnolog√≠as aportaron a los resultados.

Uruguay debe definir si ingresa firme a la Econom√≠a Basada en el Conocimiento o contin√ļa una senda difusa. Si se decide a ingresar en la primera, se encontrar√° con las dos velocidades aludidas, que deber√° amortiguar.

Es condici√≥n necesaria para esa decisi√≥n crucial, consensuar el rumbo. Luego, son parte del camino, instituciones p√ļblicas innovadoras; la innovaci√≥n empresarial, un sistema educativo contempor√°neo, disposici√≥n a reinventarse, inserci√≥n externa y un nuevo contrato social para evitar inequidades.

Nuestro pa√≠s est√°, como pocos, en condiciones de tomar el rumbo que los tiempos exigen para mejorar el bienestar de los uruguayos. Solo depende de que ‚Äúentendamos‚ÄĚ y actuemos en consecuencia.

***

Emitido en el espacio Tiene la palabra de En Perspectiva, lunes 01.04.2019