Editorial

Juan, el ciber-bullying y nosotros

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Por Emiliano Cotelo ///

Juan S√°nchez tiene 12 a√Īos. Le gusta el arte. Hace un a√Īo apareci√≥ en un canal de televisi√≥n de Bah√≠a Blanca, la ciudad argentina en donde vive. Le hab√≠an realizado una peque√Īa entrevista durante un taller en la biblioteca de la zona, que fue emitida en una secci√≥n especial del informativo llamada Minipersonajes. All√≠ Juan impresion√≥¬†a la audiencia local con su forma de hablar simp√°tica, su gusto por la lectura y las artes pl√°sticas, y su predilecci√≥n por dos grandes historietistas argentinos contempor√°neos como Liniers y Pablo Bernasconi.

Esa ‚Äúnota de color‚ÄĚ pod√≠a haber sido s√≥lo una an√©cdota para Juan y su familia: la de su primera presencia en televisi√≥n. Sin embargo, varios meses despu√©s aquella grabaci√≥n se convirti√≥ en algo mucho m√°s complicado con lo cual han tenido que lidiar √©l y sus seres queridos.

El video de menos dos minutos, que estaba disponible en YouTube, repentinamente se transformó en viral, y las redes sociales se pusieron creativas, pero sobre todo crueles, con nuestro minipersonaje.

La entrevista original llevaba ayer m√°s de 1.400.000 visitas. Un n√ļmero impresionante. As√≠ como tambi√©n es bastante impresionante la cantidad de bromas que en torno a ella se subieron a la web en estas semanas. Hay varias entradas en las que se remixa parte de las declaraciones de Juan y se les agrega una base musical. Tres de esos videos superan juntos el medio mill√≥n de visualizaciones. Tambi√©n han pululado los memes (una nueva forma de tomar el pelo cuando se trata de internet) y hasta se abri√≥ un evento ficticio en Facebook invitando al ‚ÄúTaller de collage de tela con Juan S√°nchez‚ÄĚ, que ha recogido la adhesi√≥n de miles de supuestos participantes.

Durante unos d√≠as la familia de Juan intent√≥ mantenerlo alejado de esa fascinaci√≥n perniciosa que √©l estaba generando en las redes sociales. Pero fue imposible que no terminara enter√°ndose a partir de los comentarios de sus compa√Īeros de clase.

La agitaci√≥n fue tal que Liniers y Bernasconi, los dibujantes cuyas creaciones hab√≠an sido destacadas por ese ni√Īo, se sintieron en la obligaci√≥n de salir a defenderlo p√ļblicamente y hacer algo para detener el acoso. Lo conocieron, y uno de ellos hasta lo retrat√≥ con su l√°piz. El canal de televisi√≥n de Bah√≠a Blanca volvi√≥ a entrevistarlo, pero la familia prefiri√≥ que esta segunda nota no fuera emitida porque entendieron que el efecto podr√≠a ser peor.

Nadie sabe exactamente qué es lo que convierte en viral a un cierto contenido. Tampoco puede medirse los efectos que un click de una persona puede tener en la vida de otras. Pero lo de Juan Sánchez se convirtió en un caso de ciber-bullying de manual.

Imagino que muchos de ustedes fueron de alg√ļn modo part√≠cipes de esta historia porque terminaron viendo esa entrevista. Yo mismo lo estoy siendo ahora al dedicar un editorial al tema.

Es obvio que no podemos controlar la viralidad. No vamos a salvar a Juan, ni a los que vengan detr√°s de √©l de los posibles escraches p√ļblicos a los que sean sometidos en esta ‚Äúera 2.0‚ÄĚ, tan maravillosa y tan peligrosa. ¬ŅEntonces‚Ķ?

No tengo intención alguna de proponer que evitemos mirar ese tipo de contenidos.

M√°s bien, creo que este ejemplo sirve para que, en todo caso, reflexionemos y nos preguntemos de qu√© modo podemos navegar de un modo responsable en estos tiempos de redes sociales desbocadas. Y tiendo a pensar que la respuesta es m√°s sencilla de lo que parece. A falta de una receta certificada sobre c√≥mo comportarnos en ese mundo tan particular, no tenemos mejor opci√≥n que ser nosotros mismos. No hay ‚Äďno deber√≠a haber‚Äď una moral para andar por la vida y otra para movernos en internet.

El problema no es el click, sino saber quiénes somos en el momento en que hacemos click.

¬ŅQu√© pensaron ustedes al ver a Juan? Yo descubr√≠ a un ni√Īo de lo m√°s interesante, que habla de una manera original, es verdad, con un tono poco usual, s√≠, pero que a m√≠ me permiti√≥ acercarme a la obra de dos artistas a quienes conoc√≠a, pero poco, y que ‚Äďahora que les dediqu√© algo de tiempo‚Äď me parecieron brillantes…¬†como Juan.

 

Dibujo que el artista Pablo Bernasconi le dedicó a Juan Sánchez

Dibujo que el artista Pablo Bernasconi le dedicó a Juan Sánchez