Editorial

Debates que se abren a partir de los Panama Papers

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Por Emiliano Cotelo ///

Para los uruguayos el caso de los Panama Papers tuvo un giro enorme ayer.

Desde el domingo ven√≠amos hablando de √©l, a partir de las publicaciones realizadas por √≥rganos de prensa de distintos pa√≠ses del mundo. Ayer sali√≥ la edici√≥n de esta semana de B√ļsqueda, que es el medio de nuestro pa√≠s asociado al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigaci√≥n (CIPI), que fue quien coordin√≥ la indagatoria en torno a los archivos filtrados del estudio Mossack Fonseca.

Hasta ayer, por esas notas que ven√≠an de afuera, conoc√≠amos algunas referencias a la relaci√≥n de Uruguay y de algunos uruguayos con sociedades offshore creadas por aquel bufete paname√Īo. Ayer B√ļsqueda present√≥ su propio trabajo realizado en base a aquellos documentos, enfocado espec√≠ficamente en nuestro pa√≠s. ¬°Y el foco fue muy directo y expl√≠cito! Sobre todo por las dos notas m√°s largas y detalladas. Una, que describe ‚Äúc√≥mo el estudio (del contador Juan Pedro) Damiani se convirti√≥ en un cliente ‘riesgoso’ para la firma paname√Īa Mossack Fonseca‚ÄĚ. Y la otra que recorre una larga lista de ‚Äúempresarios de distintos rubros, futbolistas y pol√≠ticos, entre otras figuras de Uruguay‚ÄĚ, que ‚Äúaparecen en los documentos filtrados‚ÄĚ.

Los dos reportajes han sido el gran tema de conversaci√≥n en las √ļltimas 24 horas.¬†Y una de las derivaciones m√°s interesantes fue un debate period√≠stico.

El portal de El Observador inform√≥ sobre estas novedades pero decidi√≥ no mencionar a las personas que B√ļsqueda enumera. Su editor jefe, Gonzalo Ferreira, explic√≥ que ese diario no se niega a dar nombres y que, por el contrario, los dar√°n si en su trabajo detectan ‚Äúcontradicciones, elementos que conduzcan a conductas sospechosas o que ameriten indagar m√°s‚ÄĚ, y lo har√°n ‚Äúcon el mismo rigor de siempre‚ÄĚ. Pero enfatiz√≥ que ‚Äútener una compa√Ī√≠a de este tipo no constituye de por s√≠ una ilegalidad‚ÄĚ.¬†Ferreira record√≥, en ese sentido, que ‚Äúuna offshore es una sociedad que se constituye en un pa√≠s pero para ser usada en otra jurisdicci√≥n‚ÄĚ y que en Uruguay estas empresas ‚Äúson totalmente leg√≠timas‚ÄĚ. Por ejemplo, anot√≥, pueden usarse ‚Äúpara tener "inversiones pasivas" (como un inmueble), para realizar negocios en terceros pa√≠ses o para planificar sucesiones.‚ÄĚ Sin embargo, advirti√≥, ‚Äúdesde el domingo hasta hoy, cada nombre que aparece en los medios del mundo queda con una mancha que lo rodea y lo obliga a salir a dar explicaciones.‚ÄĚ

Sobre el final de su editorial, Ferreira reconoce que ‚Äúen periodismo no hay f√≥rmulas monol√≠ticas y adem√°s puede haber diferencias totalmente v√°lidas de criterio‚ÄĚ. Y efectivamente, ante este episodio hubo conductas diferentes. Por ejemplo, muy temprano la edici√≥n digital del diario El Pa√≠s s√≠ dio cuenta de los nombres. Y aqu√≠,¬†En Perspectiva, yo hice otro tanto cuando le√≠ al aire casi todo el art√≠culo de B√ļsqueda, en el bloque del programa previo a las 8 de la ma√Īana.

No di ese paso sin reflexionar antes sobre el asunto. En determinado momento evalu√© razones parecidas a las que terminaron primando en El Observador. Pero finalmente opt√© por el otro camino. ¬ŅPor qu√©? B√°sicamente, porque entre el lunes y el mi√©rcoles nosotros, igual que muchos otros medios locales, hab√≠amos ido publicando, tal vez apresuradamente, los nombres de otros uruguayos salpicados desde afuera y que hab√≠an tenido que realizar aclaraciones, por ejemplo el propio Damiani, el senador Pedro Bordaberry y el ex senador Sergio Abreu, √©stos √ļltimos no en su condici√≥n de pol√≠ticos, sino a prop√≥sito de sus actividades profesionales como abogados.¬†¬ŅPor qu√© la difusi√≥n iba a abarcar a unos s√≠ y a otros no?¬†Pero adem√°s, me parec√≠a importante que la audiencia, que seguramente se iba a enterar de la lista de una u otra manera, conociera desde el inicio las puntualizaciones que realizaron esos hombres y mujeres cuando B√ļsqueda los consult√≥. Por eso decid√≠ rese√Īar la nota con el mayor detalle posible, dedic√°ndole un espacio largo y que incluso pudo resultar tedioso.

Repito que fue una decisi√≥n discutible. Y lo resbaloso del terreno qued√≥ claro unas horas m√°s tarde cuando Conrado Hughes, ex director de la OPP en el Gobierno del Partido Nacional y ex integrante de nuestras tertulias, hizo notar a trav√©s de Twitter que √©l no era quien figuraba en el informe; result√≥ que el semanario lo hab√≠a confundido con Conrado Hughes Delgado, cuando √©l es Conrado Hughes √Ālvarez. Todo un llamado de atenci√≥n sobre la prudencia con que hay que manejar un material como el de ayer. ¬°Ojo con la tentaci√≥n del enchastre y el escrache, esa catarsis que aflora tan r√°pido, sobre todo en las redes sociales!

Pero hay más debates periodísticos posibles a propósito de los Panama Papers. 

Hay uno, que va m√°s all√° de Uruguay y que pone el acento en que esta investigaci√≥n no fue iniciativa de un medio o un periodista, sino que se precipit√≥ cuando un diario alem√°n recibi√≥ el ofrecimiento de 11,5 millones de documentos internos del bufete Mossack Fonseca. Entonces, ¬Ņesta operaci√≥n no le est√° haciendo un gran favor a alguno de los intereses creados en esta materia? ¬ŅQui√©n pudo realizar semejante hackeo a ese estudio jur√≠dico? ¬ŅNo habr√°n sido los servicios de inteligencia de alguna naci√≥n que trata de acorralar a Panam√° por lo que ese pa√≠s a√ļn conserva de para√≠so fiscal?¬†Y las razones posibles para ello ser√≠an varias: porque se procura destruir a Panam√° como competidor o porque se quiere recuperar recaudaci√≥n fiscal que hoy se escapa usando el instrumento de las sociedades offshore o porque se busca ir a fondo en la guerra al terrorismo y el narcotr√°fico, que suelen recurrir a estas ingenier√≠as jur√≠dico-corporativas para financiar sus actividades.

De todos modos, es importante saber que esos dilemas cruzan todos los días al trabajo periodístico. En cualquier noticia, informe, análisis, editorial o entrevista hay dos orígenes posibles: a) una inquietud surgida en el propio medio de comunicación; b) una fuente que propuso el tema o incluso pudo haber aportado documentos. Y cuando el origen es el segundo, o sea alguien externo al medio, los periodistas deben evaluar cuánto de interés general hay en el tema y cuánto de interés personal o sectorial de quien tomó la iniciativa.

Lo que quiero resaltar es que estas dos posibilidades se dan cotidianamente en diarios, radios, canales de TV y sitios de Internet. Y que muchas de las denuncias periodísticas que tienen interés general en el fondo, e inicialmente, benefician a quien se acercó a ese medio sugiriendo el tema.

Por √ļltimo, en este caso concreto que estamos comentando hay que tener en cuenta, por lo menos, cuatro factores adicionales:

Uno, el tema, las sociedades offshore. Muchas empresas y personas las necesitan para usos honestos y serios. Pero al mismo tiempo son aprovechadas por cantidad de delincuentes, evasores de impuestos, terroristas y lavadores de dinero, y esto eso √ļltimo hace que hoy se encuentren crecientemente cuestionadas. Esta es una realidad que no se puede soslayar.

Dos, el mecanismo a trav√©s del cual se destapa este caso: El CIPI, que trabaja asociado a un centenar de medios de diferentes pa√≠ses del mundo. En el mundo de la globalizaci√≥n, donde tantas actividades traspasan fronteras, tambi√©n se han creado movimientos mundiales de investigaci√≥n period√≠stica, como WikiLeaks o como este grupo, que terminan siendo poderes en s√≠ mismos ‚Äďgrandes poderes‚Äď y con frecuencia se las ingenian para imponer asuntos en las agendas de casi todo el planeta.

Tres, el enfrentamiento que, curiosamente, existe entre WikiLeaks (fundada en 2006 y dirigida por Julian Assange) y CIPI. Desde WikiLeaks se advierte que este otro grupo responde a intereses de EEUU, no solo porque naci√≥ en 1997 a partir de una instituci√≥n de ese pa√≠s, el Centro para la Integridad P√ļblica (Center for Public Integrity), sino porque es financiado por varias fundaciones norteamericanas (entre ellas Open Society Foundations y The Ford Foundation) y porque, adem√°s, una de ellas recibir√≠a aportes de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), que pertenece al propio Gobierno de EEUU. Por otro lado, critica que CIPI no ponga a disposici√≥n del p√ļblico en Internet los documentos completos que recibe, como s√≠ hace WikiLeaks para que la gente y los medios puedan estudiarlos y tener sus propias lecturas y no depender solo del procesamiento realizado por algunos periodistas y medios. CIPI responde que su forma de trabajo es m√°s responsable.

Cuatro, la evoluci√≥n vertiginosa de las tecnolog√≠as de la comunicaci√≥n y la dependencia de Internet que todos terminamos teniendo. Una de las consecuencias de esta revoluci√≥n es que el secreto o la reserva quedan en jaque y hasta puede pensarse que marchan a la extinci√≥n. Despu√©s de lo ocurrido con este bufete paname√Īo, ¬Ņcu√°l es la pr√≥xima instituci√≥n o corporaci√≥n privada que puede ser desnudada p√ļblicamente? Observen que en este caso no solo se filtraron documentos sino tambi√©n centenares de intercambios realizados por correo electr√≥nico. Parece claro que todos -personas, empresas y gobiernos- tenemos que acostumbrarnos a ese nuevo paradigma de la transparencia, que se viene con mucha fuerza por dos v√≠as: la transparencia pactada, por ejemplo a trav√©s de la ley o de los tratados internacionales; o la transparencia forzada, por ejemplo a trav√©s de hackers o esp√≠as en conjunci√≥n con periodistas y medios.

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Emitido en el espacio En Primera Persona de En Perspectiva, viernes 08.04.2016, hora 07.50