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Mientras España espera formar Gobierno: ¿Qué pasa con su economía?

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El fin de semana pasado fue de elecciones en España. El Partido Popular quedó en primer lugar, pero por un margen pequeño. En ese escenario, en estos días se está planteando un panorama bastante complejo en términos políticos, con muchas dificultades para que el PP “forme Gobierno” en alianza con alguno de los otros partidos. ¿Por dónde pasa el debate en materia económica? Análisis de la economista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte.

Análisis económico
Miércoles 23.12.2015

Como ustedes saben, el fin de semana pasado fue de elecciones en España. El Partido Popular (al que pertenece el presidente Mariano Rajoy) quedó en primer lugar, pero por un margen pequeño.

En ese escenario, en estos días se está planteando un panorama bastante complejo en términos políticos, con muchas dificultades para que el PP “forme Gobierno” en alianza con alguno de los otros partidos. Las diferencias corren por varios planos, pero en particular la política económica es una de las áreas de mayor divergencia. ¿Por dónde pasa el debate en materia económica? En los próximos minutos les proponemos conversar con la economista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte.

ROMINA ANDRIOLI (RA) —Tamara, si uno lee la prensa española de estos días parecería que buena parte de la discusión pasa por si España está realmente dejando atrás la crisis… Se me ocurre que es bueno entonces empezar por repasar cómo ha sido el desempeño de España en estos últimos años…

TAMARA SCHANDY (TS) —Bien, es cierto. Con la crisis financiera internacional de 2008 España tuvo una crisis muy dura. El PBI cayó prácticamente sin interrupciones entre mediados de 2008 y mediados de 2013, acumulando una caída de casi 10 % en ese período.

Hubo además problemas en los bancos y a eso se sumó una problemática fiscal también bastante crítica, con un déficit fiscal en torno de 10 % del PBI.

Sin embargo, en los últimos años parecería que lo peor pasó. Hace ya dos años que la economía de España viene creciendo y dentro de Europa es de los países que crece con más fuerza… Sin ir más lejos, durante 2015 creció a tasas de entre 3 % y 4 % en términos anualizados.

El debate en el plano económico, entonces, está pasando más que nada por si el rumbo por el que optó España fue el correcto: si hay bases sólidas para seguir creciendo, si valió o no la pena el esfuerzo de ajuste de los últimos años y cuándo se van a ver efectos más tangibles del crecimiento en variables como desempleo o la evolución de los salarios.

RA —Tamara, ¿podemos repasar cuáles fueron los ajustes que impulsó Rajoy que hoy están en tela de juicio?

TS —Hubo cambios en varios frentes, pero quizás el más sobresaliente es el fiscal.

El último gobierno buscó ir encaminando las cuentas públicas a una senda más sostenible… El déficit fiscal sigue siendo alto pero ha bajado a niveles en torno de 4 % del PIB. Los costos de financiamiento para España también han ido bajando de la mano de ese proceso. Por ejemplo, en 2010-2011 los rendimientos de los bonos españoles a 10 años estaban arriba de 5 % anual, mientras que hoy están debajo de 2 % anual.

La contracara, sin embargo, ha sido un proceso bastante doloroso, con recortes de gasto, congelamiento de salarios, pensiones…

Y esto se dio en un contexto en el que el desempleo bajó sólo sólo moderadamente. La tasa de paro como la llaman en España sigue siendo superior al 20 %, de las más altas de la Zona del Euro. Entre la población joven, además, la tasa sigue cerca de 50 %.

Por lo tanto, la discusión que está sobre la mesa es si España debe continuar por la senda de ajuste o si es momento de cambiar de rumbo e ir hacia un esquema de menos restricción fiscal.

RA —El eje austeridad versus gasto es claramente uno de los puntos de mayor discrepancia cuando uno analiza las propuestas de los diferentes partidos, ¿verdad?

TS —Totalmente… pero no es el único. Por ejemplo, en relación al mercado de trabajo también está en tela de debate las políticas que adoptó el PP en pro de una mayor flexibilidad tanto a la hora de fijar salarios como en lo que son las condiciones de contratación y despido. El empleo ha aumentado, pero desde la oposición se señala que predominan contratos a término y que los nuevos no son empleos de calidad…  Y se busca ir marcha atrás con esa legislación “flexibilizadora”.

Volviendo a lo fiscal estrictamente, desde el PP se hace bastante hincapié en cumplir con los lineamientos acordados con la Comisión Europea, lo que sería continuar en la misma senda de ajuste de los últimos años… De un déficit fiscal del orden de 4 % del PBI este año, el plan sería ir a niveles más en torno de 3 % en 2016 y buscar equilibrar las cuentas públicas hacia 2018, cuando termina esta legislatura… En cambio, del lado del Partido Socialista, de Podemos e incluso de Ciudadanos se proponía durante la campaña electoral (aunque con matices distintos, obviamente) ir por el camino de negociar con la Comisión Europea para poder hacer un ajuste más leve…

Otro punto no menor es cómo encarar el sistema de pensiones, que según especialistas requiere de una reforma para darle sostenibilidad. Más allá de los desafíos que supone el envejecimiento de la población, en España en estos últimos años se vio muy golpeado por la caída en la cantidad de cotizantes (por el alto desempleo).

RA —El hecho de que el proceso de formar gobierno se dilate, ¿puede afectar la recuperación que viene mostrando España?

TS —La reacción de los mercados al resultado electoral fue bastante contundente. Aunque ayer hubo cierto rebote, el lunes el IBEX (que es el principal índice accionario de la bolsa de Madrid) cayó 3,6 %. Los precios de los bonos cayeron…

En esa misma línea, por ejemplo, representantes de Moodys dijeron ayer que el resultado "poco concluyente" de las elecciones generales era negativo al aumentar “la incertidumbre política y generar dudas acerca de la capacidad y disposición del nuevo gobierno para continuar acometiendo reformas estructurales y fiscales”.

Quienes son más positivos, en cambio, están señalando que España tiene un presupuesto ya aprobado para 2016… O sea que tampoco es que el país esté “sin rumbo” en lo fiscal hasta que se forme gobierno.

Y por otro lado y por más que el PP sostenga la bandera de la austeridad, muchos descuentan que la renegociación de las metas fiscales va a ser un hecho, porque los resultados ya vienen desfasados del plan.

RA —¿Qué proyecciones de crecimiento del PIB se manejan para el año que viene?

TS —El FMI tenía en su último informe un pronóstico de 2,5 %. La Comisión Europea proyecta 2,7 %… Y el Banco de España también maneja una cifra muy similar, 2,8 % anual.

Naturalmente las definiciones en el plano fiscal son críticas a la hora de pensar la perspectiva de crecimiento. Se puede sostener que la austeridad puede ser buena desde un punto de vista de expectativas y que es necesaria para asegurar la sostenibilidad de la deuda en el mediano y largo plazo, pero no es razonable esperar una “austeridad expansiva” cuando el ajuste del déficit fiscal es tan grande como el que tiene comprometido España. En otras palabras, en el corto plazo, más ajuste debería significar menos crecimiento…

Más allá de lo que suceda en materia fiscal, Romina, hay otros elementos que también juegan… 2016 probablemente será otro año de petróleo barato y, fundamentalmente, tenemos a un Banco Central Europeo que está yendo hacia condiciones monetarias todavía más expansivas y un euro que tiene perspectivas de seguir debilitándose frente al dólar y frente a otras monedas.

Pensando en el mediano plazo es claro que España necesita reformas que dejen mayor crecimiento de la productividad y que eso permita ir ganando competitividad dentro y fuera de Europa, pero en el corto plazo esa política monetaria expansiva a nivel de la Zona del Euro va ayudando a sobrellevar el proceso de cambios y a evitar que se disparen los costos de financiamiento.

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Foto en Home: Reunión entre Mariano Rajoy del PP y Pedro Sánchez del PSOE para explorar la posibilidad de formar Gobierno, Madrid, 23 de diciembre, 2015. Crédito: Pedro Armestre/AFP Photo.